Que no se joda nadie

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La Constitución debe ser un piso común para lo que somos y lo que queremos ser. Debe ser el marco en el que quepamos todos y todas, y que sea capaz de representarnos a todos y todas. Y eso no sucede con la propuesta del texto constitucional.

La Constitución debe ser un piso común para lo que somos y lo que queremos ser. Debe ser el marco en el que quepamos todos y todas, y que sea capaz de representarnos a todos y todas. Y eso no sucede con la propuesta del texto constitucional, porque tiene ciertas normas que no podemos dejar pasar.

También tenemos que pensar en nuestros niños, niñas y adolescentes, quienes son el futuro de Chile, y cuyos derechos y deberes no están garantizados explícitamente en esta propuesta. Esto es especialmente preocupante si pensamos en quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad o abandono.

Como decía el obispo sudafricano, Desmond Tutu, yo soy una rehén de la esperanza. Por eso tengo esperanza en que las chilenas y chilenos entenderán que la Constitución debería unirnos, debería entregarnos certezas para los próximos años, debería incluir a todos los sectores políticos y debería asegurar los derechos tanto de los hombres como de las mujeres. La Constitución debería fortalecer nuestra democracia.

El próximo 17 de diciembre tenemos que ir a votar con la convicción de que la opción que elijamos nos permitirá como país concentrarnos en los desafíos que aquejan a las personas hoy, y que nos permita, con mayor unidad, llegar a acuerdos que nos aseguren un futuro más próspero para todos y todas. No queremos que nadie se joda en nuestro país, como se ha planteado en una de las franjas. Chile se merece que sigamos trabajando por una visión que nos una y no nos divida. Que no se joda nadie.