Como muchos chilenos estoy preocupado por este sospechoso y desesperado anhelo de la derecha por efectuar reformas al sistema político. Algo huele mal y provoca enorme desconfianza.
*Columna de opinión escrita por Juan Legal.
¿La derecha, si la derecha, interesada en que se hagan reformas políticas?
¿Ahora no quieren usufructuar de la fragmentación y repiten como un coro de niños cantores esa frase ordinaria de que se puede caminar y mascar chicle al mismo tiempo?
¿Ahora quieren eliminar a los partidos chicos, que ellos alentaron hasta la saciedad con la finalidad de obstruir los cambios sociales y económicos, hasta que lo lograron?
¿No decían hasta hace poco tiempo que los temas constitucionales, políticos o de ampliar y profundizar la democracia, no le importaban a la gente, que estaba más interesada en los botones de pánico, o de los chapulines vestidos de rojo, o de la nieve en el centro de Santiago?
¿Por qué no plantearon estas reformas en el primer proceso constitucional, el del Octubrismo?
¿Y cuándo se les apareció la virgen a los republicanos, porque eso fue lo que sucedió, trataron de imponer sus propuestas, pasando máquina, igual que los Octubristas?
Esas propuestas también fueron ampliamente rechazadas por el país.
Una cosa es ser ingenuos, voluntaristas, ideologizados, y otra cosa es ser estúpidos.
Es como Tiburón Tres, cada vez más grande el tiburón y más efectos especiales, cuando la verdad es solo una: el tiburón inventó tres películas para comerse a su persecutor.
Historia conocida y cada vez más poco estética.
La verdad es que si la Ximena Rincón y el Walker chico desaparecen con la regla del 5% hasta podríamos tentarnos y aceptar la reforma. La oferta es realmente suculenta y atractiva. Como diría alguno de los próceres de la transición, que desaparezcan le haría bien a la democracia.
Sin embargo, aunque el precio es caro para la calidad del producto, luego del shock inicial despertamos de aquel lindo sueño y volvemos a la realidad. Los demócratas y los Amarillos se van a ir a pique igual, con reforma o sin reforma al sistema político, entonces, ¿qué quiere de verdad la derecha, los coludidos dirigentes empresariales y los medios de comunicación afines a la oposición (que son casi todos, incluido el canal estatal)?
Lo que quieren es tener al gobierno enredado en una agenda política los próximos dos años y al mismo tiempo seguir parando las reformas sociales.
Por eso se volvieron locos cuando Boric condicionó el apoyo del gobierno a los cambios al sistema político a la buena fe y disposición de los obstruccionistas a ceder en el congreso en materia de pacto fiscal y cambios al sistema de pensiones.
Por eso es por lo que los dueños chilenos de empresas (no los extranjeros) de pronto se han vuelto demócratas y quieren perfeccionar la democracia, la misma que nunca tuvieron la intención de recuperar, porque eran Pinochetistas y en su corazoncito lo siguen siendo.
Vimos en ENADE 2024 a los poderes fácticos de la derecha sin sus mediocres intermediarios. Esta vez hablaron ellos de mil formas, antes, durante y después de su reunión anual. Todo esto a pesar de que los resultados financieros de sus empresas fueron mucho mejor de lo que esperaban.
Quieren disciplina en el Parlamento porque sin disciplina surgen los chicos, los díscolos, que los enredan a ellos a la hora de defender sin vacilaciones sus intereses económicos.
Exigieron al Presidente una agenda para ellos, porque creen que van a ganar las elecciones próximas y van a gobernar en dos años más. Reclamaron derechos de dueños de Chile. Y frente a este despliegue de poder estamos los chilenos y el gobierno.
¿Qué hacer?
Solo somos tontos hasta las doce. No ceder ni entretenerse en puntos a estas alturas secundarios; concentrarse en las pensiones y pacto fiscal.
Si no hay acuerdo lo que sigue es convocar a los chilenos a una lucha de largo plazo, buscando mayoría en las próximas elecciones y en las que sigan.
Detrás de la llamada incertidumbre está una realidad virtual creada por la derecha, que solamente va a ser modificada el día que los grupos económicos de verdad se tomen en serio el tema de la desigualdad. Que nada se saca con hacer crecer la torta si no se distribuye. Que no hay distribución sin crecimiento, pero que tampoco hay crecimiento sin distribución.