José Morales: los triunfos y fracasos del fiscal que perdió el juicio contra el excomandante en jefe del Ejército

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El abogado inició una indagatoria por lavado de activos en contra de Juan Miguel Fuente-Alba a fines de 2014, pero la justicia cuestionó la investigación. En 2007 y 2015 había ganado dos casos por el mismo delito.

Tras escuchar el fallo en el caso La Polar, en diciembre de 2015, la prensa chilena describía a Morales salir “sonriendo” del Segundo Juzgado de Garantía de Santiago, un contraste total con el rostro perplejo que el fiscal evidenció este lunes, cuando el Cuarto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago absolvió en votación unánime a Fuente-Alba y su esposa por el delito de lavado de activos. Pero la resolución fue más allá, pues además criticó duramente el trabajo del abogado y de los peritos de la Policía de Investigaciones (PDI) que trabajaron recopilando pruebas. Las tres juezas manifestaron en el veredicto tener “dudas razonables sobre la solidez de la imputación fiscal y respecto de la rigurosidad, seriedad y confiabilidad del análisis patrimonial en el que se basó el Ministerio Público para llevar adelante su acusación”.

Es una resolución que ha significado un duro golpe para Morales y el Ministerio Público. Pero que el fiscal pretende revertir pues ya ha anunciado que, cuando lea los argumentos en la sentencia –el lunes fue comunicado solamente el veredicto–, que serán entregados por el tribunal el 5 de agosto, pedirá anular el juicio.

El elegido por Boric

José Morales, abogado de la Universidad Central, entró al Ministerio Público en el año 2000 y es parte de la primera generación de fiscales del organismo, que se creó en 1998. Comenzó su carrera en Los Vilos, un municipio de la zona centro-norte chilena ubicado a unos 220 kilómetros de la capital de Chile. En 2001 protagonizó uno de los primeros juicios de la reforma procesal penal, cuando dos sujetos fueron condenados por los homicidios, uno calificado y el otro frustrado, de dos monjas que fueron atacadas en la Región de Coquimbo.

En la Fiscalía Metropolitana Centro Norte lleva más de una década en distintos cargos, tanto en delitos contra la propiedad como en la unidad de alta complejidad. Entre esas causas investigó en 2016 por estafas reiteradas en contra de 29 víctimas, por un perjuicio de 1.200 millones de pesos chilenos (aproximadamente 1,3 millones de dólares ) al ingeniero comercial y expanelista de televisión Rafael Garay. Fue condenado en 2017 a siete años de cárcel: cuando le revisaron sus cuentas solo le quedaban 1.250 pesos chilenos (poco más de un dólar).

Actualmente, el fiscal está en etapa de juicio por el incendio, también durante las protestas del estallido social, de la iglesia de Carabineros. Es una causa que llevaba en paralelo al caso de Fuente-Alba, que acaba de perder.

Morales ha postulado dos veces para ser fiscal nacional, en 2013 para reemplazar a Sabas Chauhuán y en 2022 para ocupar el cargo que dejó Jorge Abbott. En ambos concursos ha quedado como finalista en las quinas de candidatos que elabora la Corte Suprema, pero no ha logrado liderar el Ministerio Público.

Un nuevo juicio

José Morales investigó al general Fuente-Alba, quien fue representado por el penalista Miguel Chaves, por casi nueve años, mientras que el juicio oral se extendió por cerca de 300 días. Sin embargo, el fiscal no logró acreditar el delito reiterado de lavado de activos, que tiene como ilícito base la malversación de caudales públicos, arista que investiga la justicia militar.

La acusación en contra del excomandante se basaba en un posible desvío de fondos de 2.980 millones de pesos (cerca de 3,2 millones de dólares) que provenían de los gastos reservados del Ejército para la compra de propiedades, regalos, automóviles y viajes. E imputaba tanto al exuniformado como a su esposa haber realizado diversas acciones para ocultar el origen del dinero. Ambos arriesgaban una pena de entre 10 a 15 años de prisión, de acuerdo a lo pedido por el Ministerio Público.

Según ha dicho Chaves, el abogado del exuniformado y su esposa, “son 40 años de matrimonio” y “quedó absolutamente acreditado que en la labor de la Fiscalía y de las policías no se indagó para nada esta trayectoria patrimonial, tanto así que usaron un término que para este tipo de casos es sumamente importante: el contraste entre lo que había antes de y lo que ocurrió durante”.

Si bien Fuente-Alba ha sido liberado en esta arista que lidera la Fiscalía, el exjefe del Ejército se encuentra sometido a proceso por la justicia militar por malversación de fondos públicos por un monto aproximado de 3.500 millones (unos 3,7 millones de dólares), falsedad de documentación y uso de un automóvil y de un avión institucional fuera de su horario del trabajo mientras era comandante en jefe. Es una causa que primero investigó la jueza Romy Rutherford y que hoy está en manos de la ministra Ana María Osorio y cuyos peritos son los mismos que han sido cuestionados este martes por el tribunal que absolvió al general y su esposa. Ello implica un desafío mayor para Morales, si es que finalmente decide, en agosto próximo, cuando analice el fallo, pedir la nulidad del juicio.

“Existe falta de precisión y rigurosidad en la investigación. El análisis contable se debe hacer bajo el prisma de lavado de activos, lo que da cuenta que el enfoque estuvo centrado en una causa distinta, llevado en otra sede”, ha dicho el tribunal oral, en el veredicto publicitado el lunes, en referencia a la investigación de la justicia militar.

Morales, tras conocer el lunes el resultado adverso, respaldó la labor de los peritos de la Policía de Investigaciones, de quienes dijo que “son serios” y que han hecho por años “un trabajo completo”, tanto para la justicia militar como para la Fiscalía.

En 2019, Fuente-Alba estuvo en prisión preventiva durante seis meses en el Batallón de Policía Militar de Peñalolén, en el sector oriente de Santiago, por orden de la justicia militar. La causa se encuentra abierta.